Logo de Amaata: inspirado en grafitos de Iruña-Veleia e Irulegi.
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EDWARD C. HARRIS ha hablado en Madrid sobre su método arqueológico y ha vuelto a validar la praxis arqueológica de LURMEN en Iruña-Veleia.

Fuentes: «Euskararen Jatorria», 
Programa MAN (Museo Arqueológico Nacional-Madrid), facebook…
   Empezaré diciendo que no entiendo de arqueología, ni entiendo el inglés. Fijaros qué pobre.
–¿Y aún te atreves a escribir un post sobre “ello”?
–Me atrevo («pulsionado» tal vez por el “ello” freudiano ;-), aunque pido disculpas por mi insolencia y mi insolvencia, y por hablar «de oídas».  Las cosas como son.
   Sin duda, era mejor que sacaran el tema otros, en éste u otro foro, otros que entienden en la materia, incluso alguien de entre los asistentes a la conferencia de Harris en Barcelona o en Madrid, al menos alguno de los atentos vigías que se hacen eco de toda (o de casi toda) mención a Iruña-Veleia…
   Pero esta vez, no. Como ha pasado “desapercibida” esta visita de Harris y como juzgo significativa su mención al trabajo arqueológico en Iruña-Veleia, me parece procedente hacerme eco de “ello” aquí.
   No es la primera vez que Harris acredita la aplicación correcta de su propio método arqueológico en Iruña-Veleia por el equipo de Eliseo Gil.  Recordemos: “Una evaluación arqueológica” por Edward C. Harris  http://www.sos-irunaveleia.org/harrisdonde dice:  “…está claro que los directores han entendido y aplicado los principios modernos de estratigrafía arqueológica y, en consecuencia, lo más probable es que las secuencias que ellos han recopilado reflejen la realidad estratigráfica de los restos arqueológicos que encontraron, excavaron y registraron durante el transcurso de sus excavaciones en Iruña-Veleia”.
   También hablaron sobre la praxis arqueológica la catedrática de arqueología Dra. Carmen Fernandez Ochoa y Dr. Angel Morillo Cerdán  http://www.sos-irunaveleia.org/dictamen-cientifico-sobre-el-metodo-arqueologico-ochoay el arqueólogo y profesor Emilio Illarregui http://www.sos-irunaveleia.org/dictamen-cientifico-sobre-el-metodo-arqueologico-illarregi
   Muy diferente es el juicio que les merece el mismo trabajo arqueológico a los miembros de la Comisión de expertos, Dr. Agustin Azkarate, Belen Bengoetxea, Dr. Julio Nuñez, Dr. Jose Antonio Quirós, profesores de la EHU-UPV, con la colaboración de los profesores Dr. Dominic Perring, de la University College London y Dr. Marco Milanese, de la Universidad de Sassari, Cerdeña. que en un extenso informe, concluyen: “Por tanto, y a luz de todo lo dicho, no nos resulta posible validar la fiabilidad ni de la estrategia de la excavación, ni del sistema de registro, ni de la comprensión de losprocesos formativos, ni de la datación de los contextos arqueológicos”.     http://www.sos-irunaveleia.org/informeaa
   El desencuentro sobre la aplicación del método es enorme, incomprensible. ¿Cómo hemos de entender esa diferencia? ¿Harris es muy laxo a la hora de evaluar la aplicación de su método, tal vez? ¿Quizás algunos han evaluado con más purismo que el propio creador del método? Aunque encontremos en nuestra historia bastantes precedentes de ser “más papistas que el papa”, eso se dió en épocas medievales y con la excusa de la ortodoxía religiosa. En el siglo XXI y con métodos objetivos y racionales ¿Cómo hemos de entender esta disparidad de valoraciones entre profesionales cualificados sobre el mismo trabajo y con la observación de la misma documentación de campo?
   Ahí dejo la pregunta, formulada en público por un contribuyente espectador.

 

Imágenes:
A la izda: Harris durante su exposición.
(Euskararen Jatorria)                                                                                  A la dcha: Del cartel convocatoria de M.A.N.

Réplica a Alicia Canto sobre la ‘J gráfica’ y ‘paleografía versus epigrafía’

En el debate sobre los hallazgos excepcionales en los foros existen varios subdebates clásicos.
Uno de mis puntos de interés es hasta que punto las ciencias históricas pueden hilar lo suficientemente fino para demostrar la falsedad de unas inscripciones.
Pienso que la inspección y analítica con un microscopio de barrido hila más fino y debe tener prioridad sobre lo que aportan los diferentes expertos-historiadores (evidentemente es la estratigrafía quien manda, pero aceptamos por un momento que haya duda).

Por esta razón entro en debates donde no me llaman y no me quieren. Comento y opino sobre lo que entiendo como brechas en los razonamientos de algunos expertos de las ciencias históricas (ojo, la gran mayoría se queda callado). Algunos de estos expertos de las ciencias históricas también han opinado sobre los potenciales de ‘analítica’ (y muy contundente además; no sé como Alicia Canto se atreve a opinar sobre el valor del informe Navarro después de escribir un post sobre la inutilidad de analítica para el caso de Veleia en La Arqueometría y la autenticidad de los óstraka de Iruña-Veleia).

En está ocasión ‘debatimos’ las ‘J gráficas’, y aunque evidentemente tienen repercusiones para Veleia, es un debate más bien general: ¿existen las ‘J gráficas en el mundo romano o no?

Tres ‘J gráficas’ en las tablillas de Vindolanda. ¿Son los parecidos con las J de Veleia pura coincidencia?
Guillier, G./Thauré, M. (2003): Les graffites antiques de la cité des Aulerques Cénomans (G.A.C.A.C.).

En Monographies Instrumentum, nº 25. Ed. Monique Mergoil, Montagnac. Pág. 129, figs. 146 y 147
Sobre el último grafito Idoia Filloy en Informe sobre los textos en latín de los grafitos de carácter excepcional de Iruña-Veleia:
«Dibujo y foto de un grafito sobre un fragmento de ánfora localizada en el yacimiento Etoile-Jacobins de
Le Mans. Cronología: 2ª mitad del siglo I d.C.58 Grafito MART IA. Adviértase la prolongación de la I,
hacia abajo y su forma curvada».

Abecedario entre los grafitos de Pompeya. Aportado del informe de Idoia Filloy.
Lillo Redonet, F. (publicación virtual): Taller de grafitos y pintadas de Pompeya. La escuela, los
gladiadores, las elecciones.

Después de leer los argumentos desde la página 139 hasta 152 en el citado informe de Idoia Filloy con decenas de ejemplos, la situación nos parece aclarada. Sí existen, tanto en epigrafía como en paleografía (ver p. ej. 6 ejemplos epigráficos del “Epigraphik-DatenbankClaus/Slaby EDCS”). Da igual el valor fonético que tienen, o como las llamaban los romanos o ahora. Visualmente se demuestra la existencia de un carácter como la ‘J gráfica’.

Alicia Canto, tampoco parece conocer la existencia de la ‘J gráfica’, como menciona lateralmente en un comentario del 3/4/2009 en TA, recogido por Alicia Satué en su informe El latín de Veleia:

“El problema es que en latín el «Anchises» griego nunca sonó «Anquises» ni «ankíses», como Ud. cree, porque la CH no es igual a K (y mucho menos a QV) y, como dije ayer, en latín transcriben con ch sólo lo que en griego sonaba a «J» (dejando aparte que tampoco tenía originalmente la N latina, pues en griego, se escribía ‘Aγχίσης, sonando en estos casos la gamma como una ni). O, lo que es igual, en griego sonaba «Anjíses», como si fuera con nuestra moderna J, pero en latín no existía la letra equivalente para el sonido J (ni la J gráfica misma, que es otra muestra de falsedad en varios óstraka). Es por la misma razón que el griego ‘Aχιλλεύς (también con «ji») sonaba «Ajilleus» y se transcribía en latín «Achilleus», y no «Aquilleus». Creo que esta vez puede haberle quedado más claro.”

Después de leer esta afirmación me armo de valor y menciono en TA este aparente hiato en el conocimiento de la autora del blog.

Su respuesta es clara:

Comentario por Alicia M. Canto el marzo 3, 2015 a las 4:07pm
Sí, por ejemplo Ud. mismo, Sr. van den Driessche, que no conseguirá nunca distinguir las letras cursivas latinas de las mayúsculas latinas, que no se parecen entre sí apenas en nada y de hecho tienen sus propios campos de estudio, por lo que no se puede andar trasladando ejemplos de uno a otro tipo de letra, no es profesional.
Y no será porque no se lo haya advertido tantas veces… pero su personal «costra» hace todo le resbale, y vuelva y vuelva siempre a los mismos y tan trillados surcos. (…)

La epigrafista Alicia se va por los cerros de Úbeda y quiere llevar el debate a discusiones bizantinas. Si no existe la ‘J gráfica’, tampoco puede aparecer en letras cursivas…
René Cagnat,en su ‘Cours d’épigraphie latine’ de 1890, nos afirma que la diferencia entre escritura cursiva y la escritura monumental no era tanto, y la verdad es que con la tabla más abajo se puede entender la inscripción cursiva en algunos casos bastante bien, otros casos son verdaderamente crípticos por un no experto (especialmente en la llamada ‘escritura continúa’). No entendemos lo que tiene que ver el tipo de escritura con el fenómeno de la ‘J gráfica’.

Pero en el informe de Alicia Satué ( El Latín de Iruña-Veleia ) encontramos pruebas de que efectivamente en algunos textos se distinguía ya en la época de Pompeya (doscientos años antes Veleia), entre la I vocálica y la I longa, que tenía la valor de yod (la /y/ en castellano).

Veikko Väänänen, Introducción al latín vulgar, pág. 96. Cita mencionado en el informe de Alicia Satué (2013), El latín de Iruña-Veleia p.72
(imagen proporcionada por Alica Satué en AmaAta)

J.N. Adams (2013) va todavía un paso más lejos y afirma que en La Graufesenque se utilizó la I longa para indicar la yod, /y/ en español o como primera letra de una palabra (¿como en ‘Jupiter’ o ‘Julio’ en Veleia?).

3. Yod in hiatus. The significanse of I longa p. 107
Adams, James Noel. Social variation and the Latin language. Cambridge University Press, 2013.
Los grafitos – ostraka de La Graufesenque son epigrafía, como Veleia inscrito en sigillatas!

Además encontramos estudios que investigan la transición ‘iv > jv’ y parecen encontrar un fenómeno social en su uso, p.ej.:

Title:
The case of I longa in hiatus in the Vindolanda writing-tablets
Author
Francesca Cotugno, PhD student in Linguistics at University of Pisa
Aims
A systematic review of I longa in hiatus in the whole Corpus Vindolandense in a linguistic perspective supported by palaeographical analysis.
We are dealing with a process of resyllabification, where the heterosyllabic[i.V] sequence outcomes in a tautosyllabic sequence [jV] (e.g. Tab.Vind. 141
renuntIum: [re.ꞌnun.ti.um] > [re.ꞌnun.tjum])
This graphic phenomenon, which probably reflects a phonetic process of gliding, is also present in other corpora , such as the Pompeian graffiti, the Tabulae Archivi Sulpiciorum and the graffiti of La Graufesenque, thus supporting the actual diffusion of this feature across the Roman Empire
(Adams 2013:104-108).
It is important to observe that the large majority of I longa in hiatus occurs in the personal correspondence written by the lower ranks of the garrison and from civilians (e.g. Tab.Vind. 343), in drafts (e.g. Tab.Vind.225) and in accounts (e.g. Tab.Vind. 194, 196) , i.e. in text characterised by many non – standard features.
In our opinion, these data provide evidence of the presence of early diphthongisation in the Latin of Britain . We assume that the gliding i in hiatus occurred in Latin as spoken in Vindolanda.
The process can be described as an instance of the sociolinguistic variation since its frequency reflects diaphasic and diastratic dynamics.

Pero nadie lo dice tan claramente como el eminente catedrático de filología latina Sebastián Mariner Bigorra en  «La(s) ortografía(s) escolares del latín»:

«Como ejemplo de esta conveniencia puede servir el aspecto didáctico de una cuestión planteada desde el comienzo de estas reflexiones: el problema de la J. Contra lo que a veces se ha escrito, y demasiado frecuentemente se ha enseñado, la figura de la J no es ningún invento renacentista. La i prolongada hacia abajo se halla suficientemente acreditada en Pompeya, incluso, en ocasiones, indebidamente (…) Pero no: en las citadas Leyes de la época de Domiciano, de todos los usos de la l longa en la epigrafía hispánica, catalogados por J. V. Rodríguez Adrados11, el más abundante es precisamente este: entre grafías del tipo ejus o del tipo eijus se reparten los más de los empleos de l longa que allí se encuentran.

En principio, pues, el planteamiento es muy parecido al observado con la distinción mayúsculas/minúsculas: lo «moderno» -en este caso, la «invención» tantas veces atribuida a Petrus Ramus– fue una sistematización de lo que antes ya existía sin un uso regulado, pero precisamente –tanto en una cuestión como en otra- con la misma función que «modernamente» se le encomendó

La ‘J gráfica’ existía en época romana entonces según muy importantes especialistas, entre otros para indicar la ‘i consonántica’ o la primera letra de una palabra. QED.

La epigrafista Alicia Canto no lo va a reconocer y utiliza todos los canales para despistar:

Comentario por Alicia M. Canto el marzo 4, 2015 a las 11:18pm 
No tengo ganas de perder más tiempo explicando cosas obvias, pero ya que puso Ud. como «prueba» el caso de este Sexti (el único epigráfico de todos los que, en plan plasta, nos ha vuelto a pegar entre ayer y hoy), es obvio que la final es simplemente una letra I adornada, del tipo que llamamos «rústico» o «actuario», lo mismo que se puede ver que lo está la X. Por tanto esa I no es ninguna J, y no pone Sextj porque “Sextj” no es nada en latín. Por ello no sirve como paralelo ni apoyo para nada de Veleia. Y así con todo lo demás, empezando por todo lo de Vindolanda, que es del campo de la Paleografía, como los casos de Pompeya, la mayoría parietarios y en cursiva, que cita de mi viejo maestro y amigo don Sebastián Mariner (¿tampoco sabe Ud. que la «ortografía escolar» se hacía en letra cursiva?). Después de morir él le dediqué en 1989 este artículo, hace nada menos que 26 años, así que no me venga Ud. contando a estas alturas lo que decía Mariner, que además lo hacía desde el punto de vista del latín vulgar.
No vale nada de todo lo que ha puesto, incluído Veikko Väänänen, porque en los óstraca de Iruña-Veleia NO HAY LATÍN VULGAR. Lo que hay son meras falsificaciones de alguien que sólo tenía unas vagas nociones de latín, y que fue dejando churretes lingüísticos –y epigráficos– en tantas piezas, supuestamente en «latín» y en «euskera antiguo». ¡Hasta con «jeroglíficos egipcios» se atrevió, para darle al lote del supuesto “paedagogium” veleyense un puntito exótico y cosmopolita!, de aquel entrañable “maestro entre el Nilo y el Zadorra”, para «explicar» al cual se trajeron a una Rius, “egiptóloga” que tampoco lo era. Qué tiempos aquellos…
(…)
(1) A ver si se entera por fin de que la Epigrafía y la Paleografía son ciencias diferentes:
Clasificación científica de la UNESCO:
55 Historia
5505.01 Arqueología
5505.02 Ciencia de la cerámica
5505.03 EPIGRAFÍA
5505.04 Heráldica
5505.05 Iconografía
5505.06 Numismática
5505.07 Onomástica
5505.08 PALEOGRAFÍA
5505.09 Papirología
5505.10 Filología
5505.11 Sigilografía
5505.12 Estratigrafía
5505.99 Otras (especificar)

Observamos que Alicia Canto critica ‘SEXTJ’, pero no ‘MARTJA’. En realidad la intención era únicamente de aportar ‘J gráficas’ independiente de su valor fonética, pero entiendo que en MARTJA la J tiene efectivamente el valor de yod (I consonántica). Una I ‘adornada’ com J también es una ‘J gráfica’ parece.

Dos cosas, uno es de lógica elemental cuando afirma «Y así con todo lo demás, empezando por todo lo de Vindolanda, que es del campo de la Paleografía, como los casos de Pompeya, la mayoría parietarios y en cursiva, que cita de mi viejo maestro y amigo don Sebastián Mariner (¿tampoco sabe Ud. que la «ortografía escolar» se hacía en letra cursiva?). Después de morir él le dediqué en 1989 este artículo, hace nada menos que 26 años, así que no me venga Ud. contando a estas alturas lo que decía Mariner, que además lo hacía desde el punto de vista del latín vulgar.», afirma la existencia de la ‘J gráfica’, aunque sea en el latín vulgar (evidentemente tener amistad con alguién no es prueba de que no haya ‘J gráficas’ en época romana).

La otra cosa es que las ‘jotas gráficas’ son de paleografía. A petición de Xabier Rentería explica ella el porqué.

Citamos el comentario en cuestión del 5 de marzo 2015.

Sr. Renteria: Su comentario no es falso, pero no es pertinente, porque yo me refería precisamente a un geólogo haciéndose pasar por epigrafista, y no a un epigrafista-paleógrafo. Y el primer caso –que es el que periódicamente sufrimos aquí con el Sr. Van den Driessche–, usando sus propias palabras de Ud., «es un salto disciplinar ‘cuántico’«. [1]
Tampoco su definición de la Paleografía es correcta (quizá porque la haya tomado de Wikipedia), pero el que ésta se dedique a escrituras sobre materiales «blandos», y en general a escritos de la Alta Edad Media en adelante (ya que son muy pocos comparativamente los textos antiguos que se conservan sobre tales materiales: papiro, pergamino, madera, yesos…), ya sugiere las diferencias por las que, como ya dije, la propia UNESCO las clasifica como ciencias distintas. Y lo mismo hacen todas las universidades del mundo en sus ofertas docentes. En muchos casos, como en la propia UAM, Epigrafía y Paleografía se encuadran en áreas de conocimiento y hasta en departamentos diferentes.
Claro que ambas tienen algunos vasos comunicantes, pues de escrituras tratan (como los tituli picti romanos); pero precisamente no afectan a las «piezas extraordinarias» de Veleia, espontáneas pero en mayúsculas y rayadas sobre materiales duros, razón por la que resulta absurdo estar aduciendo continuamente ejemplos paleográficos para «explicar» letras epigráficas romanas (la mayoría encima más que extrañas), y además en plan «ven que te voy a dar una lección«. [2]
Es de cajón: escriba Ud. una nota a mano en un papel, en su letra normal, y a continuación trate de grabar el mismo texto sobre mármol. Ya verá cómo todo cambia, empezando por el tipo de letra que use. [3]

[1] Solo me he dedicado a recoger lo que han dicho eminentes especialistas y he sacado conclusiones. Leer podemos todo.

[2] No es  «ven que te voy a dar una lección«, es más bien que tengo la sensación que nos quieren llevar al huerto.

[3] Las cerámicas de Veleia son evidentemente no tan duro como el mármol que es una piedra metamórfica. Como vemos en las siguientes imágenes tanto en las sigillatas de Veleia, las de La Graufesenque, las paredes de Pompeya o con tinta sobre las tablillas de Vindolanda se pueden escribir perfectamente en cursiva, y de allí que a mi entender la separación en el campo de la epigrafía (La Graufesenque – Veleia) como la paleografía (Vindolanda – Ostia) es completamente arbitraría y no viene a cuento en este caso de inscripciones ‘domesticas’.

Cours d’épigraphie latine. de René Cagnat, de 1890.
Ostrakon de La Graufesenque [epigrafía]

Grafito de Pompeya – flechas indican I longas (estilo J) [¿paleografía ?]
http://avitus.alcuinus.net/schola_latina/litterae_en.php

Tablilla de cera de Pompeya – flechas indican la I longa hacia arriba [paleografía]
http://avitus.alcuinus.net/schola_latina/litterae_en.php

Tablilla de Vindolanda – flechas indican algunas I longas en forma de J [paleografía]
http://avitus.alcuinus.net/schola_latina/litterae_en.php

Pieza 3143 de Veleia en cursiva [epigrafía]
 

Intuyo que algunos expertos hablan con doble lengua…

Inscripción siria aportada en AmaAta por Miguel Thomson de origen desconocido [epigrafía]

PD. Soy geólogo, ni de lejos experto en la materia, y me puedo equivocar, como todo el mundo, pero sé leer, y tengo capacidad de aprender y de razonar.

Dedico este post a mis compañer@s de AmaAta por su dedicación, debate, inspiración y aportaciones.

La puntuación en latín de la época romana

Sobre la puntuación en época romana ya hemos leído dos posts en AmaAta, más concretamente sobre «comas»:

– “COMAS” EN LA ANTIGÜEDAD de Miguel Thomson

En este post breve solo quiero aportar una cita de un libro que trata el tema de la puntuación, y que me parece relevante.
En este libro muy citado, también Gorrochategui lo cita en la biografía de su informe en sus ‘Armas’, leo en el siguiente fragmento sobre virgula en la página 97 que la virgula se utiliza virtualmente en los mismos casos que la coma actual, y hasta como coma gramatical, además como punto, punto y coma, y en listas:

Curiosamente, Prof. Gorrochategui en su informe afirma lo contrario (ver lo negrito):

2.2. En numerosos epígrafes se aprecia la existencia de comas gráficas para separar palabras dentro de una serie o lista, o bien pequeños sintagmas dentro del texto total: 5 piezas del sector 5 y 15 piezas del sector 6. Sin embargo, la coma como signo gráfico fue totalmente desconocida en la antigüedad. Como he dicho arriba, el único signo gráfico empleado con normalidad en la escritura latina fue el de la interpunción, consistente en un punto a altura media de la caja; tenemos en nuestro conjunto epigráfico un caso seguro de interpunción en el grafito n° inv. 12067 (titulus pictus con la lectura P • C). Sabemos que de manera muy esporádica se utilizaron otros signos para indicar aspectos prosódicos del texto: paradas, finales de párrafo, etc. (Véase a tal efecto la inscripción de Ankara que recoge las res gestae Augusti, comentada en Armas, p. 7). En cambio, no hay ningún testimonio de la existencia de comas gráficas, en el uso que nosotros le damos ahora, hasta el inicio del Renacimiento. El sistema tardo-antiguo, continuado en la Edad Media por la transmisión realizada por los gramáticos latinos y por eruditos como San Isidoro, consistía en la utilización de puntos a diferente altura de la caja según se quisiera indicar una mayor o menor pausa, coincidente con el final de una unidad semántica mayor o menor. Un signo gráfico consistente en una pequeña raya era la virgula, pero se escribía siempre en la parte superior de la caja de escritura (véase Armas).

En el conjunto epigráfico también se documentan guiones separadores de palabras en listas (6 en el sector 5; 2 en el sector 6 y sondeos y otros 2 en el sector 12); me parece un fenómeno reciente, pero pudiera pensarse (sin duda exagerando) que son una forma de interpunción a media caja, de modo que no los tengo en cuenta como prueba.

La encartelada semanal delante la Diputación tiene éxito!

Ayer se acercaron unas 25 personas a la encartelada semanal.
Ver el post ‘Encartelada semanal ante la Diputación Foral de Álava‘ para más información. Muchos paseantes se interesaron por la causa.

(euskeraz hemen)

Tarjeta roja por juego sucio: la pieza 12799

La única pieza con grabados auténticos – según el Sr. Navarro – es la IR 12799.
Se trata de una ficha recortada de un recipiente en T.S.H, con a los lados una espiga.
En esta ficha, Navarro descubre costras carbonáticas de origen biológico encima de surcos del grabado. Las considera como pruebas ‘absolutas’ de autenticidad, y estamos de acuerdo.

Fig 1.

Navarro nos afirma que se trata sin lugar a dudas de un grabado auténtico y que es una pieza de referencia:

Atendiendo a los criterios de autenticidad establecidos en relación con la composición y el estado de alteración de los restos metálicos y con la superposición estratigráfica de depósitos y costras producidos durante el período de enterramiento arqueológico sobre los surcos del grafito, la cerámica 12799 puede ser considerada como pieza de referencia por confluir en ella un conjunto de elementos que hacen que su antigüedad no deba ser cuestionada.» (p. 168)

En las 4 páginas que dedica a esta pieza, Navarro describe el tipo de restos metálicos, en forma de huellas alargadas de óxidos y hidróxidos de hierro, no en pequeñas escamas como  en las otras piezas. Describe además varios tipos de costras, pero la palabra ‘relleno’ no aparece. Curiosamente solo aporta un espectro químico, relacionado con los metales (muy relevante), pero por el resto no aporta ninguna información química más, aunque se trata de una ‘pieza de referencia‘.

Fig. 2. Navarro afirma lo siguiente sobre la foto 12799.4.b, aunque representa a nuestro entender una costra sobre un relleno: «b) Detalle de costra biológica carbonatada sobre el trazo de una de las espiguillas laterales en el reverso de la pieza.» y parece evitar la palabra ‘relleno’

En las explicaciones de las figuras habla de la presencia de trazos de metales oxidados y costras. En ningún momento afirma que la costra carbonatada está, p. ej. en la figura 4b, encima de lo que Navarro llama ‘relleno’. Con las fotos en blanco y negro es difícil de apreciar el relleno.

Sobre el relleno hace Navarro afirmaciones generales – sin demostrarlas nunca – muy sorprendentes:

«El material que aparece rellenando los surcos de las letras y dibujos de algunos de los grafitos ha sido introducido intencionadamente para facilitar la lectura del grafito [¿?], siendo posterior a su ejecución y, caso de autenticidad, también anterior al período de enterramiento arqueológico.» (Introducción p. 12)

Según Navarro durante el enterramiento no entra sedimento en los surcos… entonces la presencia de sedimentos en los surcos siempre es intencionado (i.e. antropogeno), lo que es una afirmación completamente gratuita, y absurda para un geólogo, pero por lo visto Navarro la necesita para su castillo de naipes argumentativo.

Podemos concluir que Navarro deja al lector con muy poca información sobre la pieza de referencia para la autenticidad. No tenemos una descripción física completa de la pieza, no informa sobre la presencia o ausencia de rellenos (como hace en varias otras piezas), ni sobre la composición química en caso de tener un relleno, nada sobre la composición química de las costras. Lo único que se documenta con detalle es el rastro de metal oxidado/hidratado.

El atento lector se da cuenta de que es muy extraña información tan escueta sobre una pieza de referencia, pero no tiene más remedio de quedarse en ayunas.

Mirando las fotos una por una, encontramos una foto espectacular en la p. 11 en un apartado donde comenta el sistema de microscopia de barrido y la interpretación de las fotos:

Como herramienta adicional de trabajo, la información contenida en las imágenes BSE y espectros analíticos se ha completado mediante la realización de mapas de distribución de los elementos más significativos presentes en el área analizada. Este método operativo ha sido especialmente útil para identificar, o descartar, la presencia de restos de costras carbonatadas sobre los trazos de los grafitos o para discriminar de forma global los distintos tipos de partículas que aparecen formando parte del relleno de los surcos. Se presentan en forma de imágenes donde sobre una imagen BSE, se fusionan, mediante un código de colores, los datos espectrales de una serie de elementos preseleccionados (figura 3.3).

Fig. 3. En la Fig 3.3 del informe (Navarro) hemos añadido nuestra interpretación material de los colores (en negro). Navarro no interpreta fiablemente lo que se ve en su figura 3.3.b cuando afirma: «En este caso los elementos seleccionados y la imagen obtenida permiten discriminar con facilidad entre engobe, depósitos superficiales, costra y restos metálicos.». No menciona el relleno, que podemos reconocer claramente. Navarro tampoco localiza la foto sobre la pieza 12799 como hace con las fotos de las fichas.

Está imagen (Fig. 3) visualiza a la perfección la potencia del sistema de visualización, ‘mapas de distribución de los elementos’, que nos indican los diferentes materiales/minerales (silicatos/cuarzo, carbonatos, fosfatos, metales). Las fotos microscópicas en tonos gris, complicadas de interpretar, se convierten en alegres imágenes donde contrastan los diferentes materiales, ideal para la interpretación. Por qué Navarro las reserva para algunos casos y no en otros, es un gran misterio.

La imagen demuestra la posibilidad de utilizar el microscopio de barrido, un instrumento ‘sencillo’, en el estudio de autenticidad. Vemos una costra con estructuras biológicas (azul) sobre un relleno (moteado rojo/azul). El relleno es claramente antiguo, es decir autentico, entonces el surco también. Demostrada la autenticidad.

¿Pero de donde viene esta foto? ¿Es de Iruña Veleia? Ah, ahí hay algún número, en la esquina izquierda, abajo, 12799-24. Pero, por qué ‘se esconde’ esta esplendida imagen en un relato sobre el microscopio. Esta imagen es de lo más educativo que hay. A ver, qué foto de ‘mapas de distribución de los elementos’ encontramos en la ficha de la pieza 12799? Uy ninguna. Qué extraño, alguien que esconde sus propios éxitos. Y la pieza de referencia no merece ninguna de estas imagines tan explicativas…

Ampliamos la foto todo lo que podemos. Vemos algún craquelado y vemos gránulos rojos y azules (cuarzo/carbonato)… pero es igual que el relleno que hemos visto en otras piezas!

Fig. 4. En estas imagines se comparan rellenos de un surco contemporáneo – según Navarro – de la pieza 10776 y el de un surco verdadero – según Navarro – de la pieza 12799. Reconocemos una matriz fina de básicamente carbonato (color azul) con gránulos redondeados de carbonatos y silicatos (probablemente cuarzo) flotando en dicha matriz, es decir tanto la textura como la composición química son parecidas. Esto nos parece que no puede ser casualidad. Es una observación muy importante que Navarro no menciona en su informe. Tampoco nos escapa el craquelado en la imagen de 12799 que en otras piezas parece ser indicio de falsedad («se ha aplicado el relleno en estado húmedo«).

En la fig. 5 vemos la imagen-fuente del relleno de la pieza 10776, uno de las pocas piezas donde el relleno está correctamente documentado con los 3 elementos: imagen SEM, imagen ‘de color’ – mapas químicas – y su análisis química. Está información nos esconde Navarro en la ficha de la la pieza 12799.

Fig. 5. Observamos los 3 elementos esenciales para informar sobre el relleno: la foto SEM, la foto de ‘color’ y el espectro con la composición química. ¿Por qué Navarro no los aporta sistemáticamente para cada pieza que lleva relleno, si era un de las peticiones de la jueza?

Si resumimos los hechos, observamos en primera instancia que Navarro no aporta imágenes ‘didácticas’ de color en la ficha de la pieza 12799, que es además muy poco documentada por ser la única pieza ‘verdadera’. Navarro no menciona la presencia de relleno, que es claramente presente como vemos en las figuras 3 y 4. Navarra no identifica su imagen 3.3 tal como imagen de la pieza 12799 (o muy escondido) y además no interpreta la imagen correctamente, porque se olvida del relleno. Navarro tampoco menciona la correspondencia tanto químico como en textura entre relleno de la pieza 12799 y p .ej. 10776, y en realidad la mayoría de los rellenos considerados como contemporáneos, que son como el mismo reconoce una variación sobre el mismo tema en la introducción del informe:

«Muchos de los surcos del trazado del texto o el dibujo de los grafitos aparecen total o parcialmente rellenos por un material de color gris, granulometría fina (figura 4.3) y variable estado de agregación. Al igual que en el caso de las costras presenta gran uniformidad composicional en su conjunto, estando constituido por un agregado de partículas de composición carbonatado-cálcica dominante, con un menor contenido de granos silicatados (cuarzo, arcillas) y una gama variada de partículas accesorias: fosfato cáicico, óxidos de hierro, circón, ilmenitas, restos de la capa de engobe o del propio sustrato cerámico erosionados en el trazado del surco, restos carbonosos, materia orgánica.» (Análisis del material de relleno de los surcos del texto y dibujos, p. 15-16).

 Un investigador se puede equivocar, puede olvidarse de determinados elementos, pero nos parece que no es el caso. Visto lo visto, se debe pensar en intencionadamente esconder evidencias que son de máxima importancia para la interpretación de la autenticidad: si los rellenos con costras encima son parecidos a los rellenos de la mayoría de las piezas esto sería un importante argumento para su autenticidad. Observamos además un desinterés general por los rellenos de muchas piezas, que no han sido documentados.

En dos piezas más (13368 y 13371) hemos observado que se documentan gráficamente zonas periféricas sin un aparente interés especial, mientras que la zonas que llaman la atención por sus relaciones ricas y complejas entre costras, surcos y rellenos no son documentadas gráficamente, lo que trataremos en un post siguiente para la pieza 13371. Ver también el post ‘Las trampas en el informe Navarro: pieza IR 13368‘.

Estas evidencias nos hacen concluir que el Sr. Navarro intenta esconder material gráfica de alta relevancia, que va aparentemente en la dirección contraria de sus conclusiones, y esto merece a nuestro intender tarjeta roja por juego sucio.

Adjunto:

La ficha entera de la pieza 12799(p. 168-171)

La página 172 es la primera página de la ficha 13368 representado aquí.

Querella NO, analítica SÍ

Esta mañana a las 8:45 de la mañana, delante de las Juntas Generales, aprovechando la celebración del pleno mensual

Petición de SOS Iruña-Veleia a los grupos políticos de las Juntas Generales de Àlava
La Diputación Foral de Álava, en una resolución adoptada en el otoño de 2008, declaró oficialmente falsos los llamados “grafitos excepcionales” (cerca de 400) hallados en el yacimiento de Iruña-Veleia durante las campañas de 2005 y 2006, y decidió retirar el derecho de excavación a la empresa Lurmen S.L., para posteriormente abrirle expediente sancionador y entablar procedimiento judicial contra varios de sus miembros y colaboradores.
Seis años después de su judicialización, el caso sigue todavía en fase de instrucción. Mientras, Lurmen S.L. ha aportado en los juzgados 20 informes en los que expertos de varios países abogan por la idoneidad de la praxis arqueológica y/o la autenticidad de los grafitos.
Consideramos que la situación es insostenible. Materiales que de resultar verdaderos serían de enorme valor cultural e histórico están en peligro de terminar en el vertedero. Eliseo Gil Zubillaga, anterior director, cuya competencia, profesionalidad y honestidad nadie había cuestionado hasta este desgraciado asunto, vive una situación dramática, condenado mediáticamente, señalado como autor de los grafitos y en riesgo de ser sentado en el banquillo de los acusados.
En vista de todo ello, SOS Iruña-Veleia pide a su grupo político que tanto desde el gobierno como desde la oposición se comprometa al esclarecimiento del asunto ordenando o impulsando lo siguiente:

1.- La retirada inmediata de la querella que la Diputación tiene interpuesta en los juzgados.

2.- La realización de análisis que determinen la autenticidad o la falsedad de los grafitos en laboratorios europeos de reconocido prestigio.

3.- Y en consecuencia con el resultado de las analíticas, revisar o confirmar las actuaciones derivadas de la orden foral 444/2008 (incluida la orden foral)  llevadas a cabo por la Diputación. 

Es fundamental devolver el asunto al terreno científico, de donde nunca debió de salir antes de la obtención de certezas absolutas. Y acto seguido realizar los tan esperados análisis con toda clase de garantías.
SOS Iruña-Veleia

La grafía «K» en el grafito «ESKON» de Iruña-Veleia: dos opiniones áltamente cualificadas…¿pero erróneas? Pregunto.

Asunto:  Sobre la presencia de la grafía “K” en el grafito “eskon” de Iruña-Veleia.
El dictamen escrito de dos expertos cualificados: Dr. Joaquín Gorrochategui y Dr. Joseba Lakarra.
Comentarios y preguntas (y respuestas, si las encontramos).

Ficha arqueológica:

DATOS ESTRATIGRAFICOS:

coordinadas  fecha de inscripción / posición:

-/-/124      22/06/2006   SONDEO: 32//32005-C*

Jarra en cerámica común mesa

Superficie interior del cuerpo.

INSCRIPCIÓN / ELEMENTOS GRAFICOS:

NIIV / CORNII / ESKON

*Cronología asignada a la UE 32005-C: época romana altoimperial (fines del siglo II-principios III d.C.).

 

Joaquin Gorrochategui dice que la K de “eskon” sólo puede ser entendida en euskera desde la norma gráfica contemporánea. 
Lakarra dirá que “al autor veleyense se le han escapado…grafías vascas meridionales posteriores a 1850 ó 1900”
(Un poco más abajo está la literalidad de las afirmaciones escritas ad hoc en sus respectivos informes. La negrita es nuestra)

Miguel Thomson introduce el siguiente comentario en un post de Ama Ata (reproduzco literal su comentario porque es la columna vertebral de este último debate, y además recoge las citas literales del dictamen de Gorrochategui y del informe de Lakarra sobre la “K” de “eskon”)

Miguel Thomson
A través de una lista de correo electrónico, me ha llegado esta noticia:
Hallan el primer libro escrito en un dialecto del euskera y desaparecido durante siglos.

‘La Doctrina Cristiana’, escrita en 1617 por Esteve Materra en euskera labortano clásico, es una de las primeras obras impresas en lengua vasca y ha sido localizado en la Biblioteca Real de Dinamarca…

…En la portada del libro, editado en 1617, vemos una hermosa K en “elkarren”.

Sobre la K del «eskon» de un grafito de Iruña-Veleia, dijo Gorrochategui: “Corne[lio] escrito con C, como corresponde a un nombre latino, y el vocablo vasco eskon, escrito con K, una distinción gráfica incomprensible desde el punto de vista de epigrafía latina (ya que la K solo iba ante vocal a y en pocos casos fosilizados) y solo entendible desde una norma gráfica vasca contemporánea”.

Y Lakarra: “Esquero (con QU, no con Q!!) y Eskondu (con K, insólito en este contexto en latín) vienen a mostrar que al autor veleyense se le han escapado grafías castellano-vascas (la 1ª)
unos 1000 o 1500 años posteriores y, aun peor, grafías vascas meridionales posteriores a 1850 ó 1900”
.

La K de “elkarren” del libro de Materra es muy anterior a la época contemporánea de la que nos habla Gorrochategui y más de dos siglos anterior a la época de la que nos habla Lakarra. ¿Serán
capaces de calificar el libro de Materra como falso?.

Al minuto, Koen añade muy oportunamente:
Koen Van Den Driessche: 

Recordamos que Hector Iglesias y Miguel aportan en su informe/comentarios, igual que Juan Martin Elexpuru en su libro, numerosos ejemplos de topónimos claramente en Euskera, de la Alta Edad Media con <k>.

Citamos a Miguel:
“Así tenemos la Reja de S. Millán (Mizkina, Helkeguren, Andozketa, Kircu, Kineia, Kessala, Cekungau, Kerrianu, Guzkiano, Okerhuri) o la donación del monasterio de Barría (Uiçkaia, Leçkanu, Turanko, Markoçubi), donde la k se utiliza en nombres de poblaciones vascas, o las Crónicas Albeldense, Sebastianense y Rotense (s. IX), donde se utiliza la k para antropónimos árabes o el topónimo vasco Bizkai (Cr. Sebastianense), o en el cartulario de (La Rioja) (s. X-XII), donde la
k se utiliza en topónimos o antropónimos castellanos o vascos (Roderikiz, Bekera, Bizkaya, Arakil, Okona, Auka, Daroka, Velaskiz, Vekera, Vekaria, Urraka, Henneka, Barrakaniz, etc.).»

Otro contertulio trata de quitar importancia, aplicándole la parte amable del embudo:

Octavià Alexandre: 
Si el libro de Materra fue encontrado muy recientemente, es lógico que esos señores no lo conocieran cuando hicieron su informe, así que en ese punto la crítica de Miguel no es justa.

 

Octavià Alexandre: 
En realidad, la «Edad Contemporánea» es un período de la Historia general que no tiene porqué coincidir con las épocas «contemporáneas» en el arte, literatura, etc.

Aclarado que el libro de Materra descubierto es la primera edición, pero que ya era conocía y estudiada una segunda edición de 1623 del mismo libro, sólo cabía preguntarse: ¿dónde esta el error?¿Es posible que los doctores Gorrochategui y Lakarra no conocieran las “Ks” de la Reja de San Millán y otras? (Por ejemplo, las numerosas Ks que se ven en el libro de Ioannes Leizarraga de 1617…).

Miguel Thomson:
 Es difícil creer que dos reconocidos expertos en lingüística histórica vasca hayan cometido un error tan garrafal en relación con las Ks en textos vascos. Pero todas las evidencias parecen apuntar en esa dirección, mientras alguien no me demuestre lo contrario…

Koen Van Den Driessche:
Bueno, creo que la cosa de las K’s puede ser complicado, aunque el problema de fondo, la presencia de numerosas K’s en el autor Joannes Leizarraga se parece confirmar. Probablemente se añaden
textos más modernos a textos originales en caso de falta una parte.
Habrá que hacer una crítica de las fuentes. Encuentro palabras que Leizarraga escribe bastante sistemáticamente con K: ukan, leku, ikusi, elkarequin.

Tenemos dos fuentes, la versión de euskalzaindia con demasiadas K’s en la introducción, y otra:

LEIZARRAGA, Joannes. Testamentu Berria. Facsimilea. Hordago.
Donostia 1979.

De esta ultima adjunto dos fotos con 6 K’s en las primeras
páginas, 9 K’s en páginas más adelante.

Y traigo a este post las mismas preguntas que nos hacíamos allí (disculpándonos otra vez por entremeternos en el post de Mapi Alonso).

Preguntas:
–¿Se confirma la presencia más o menos abundante de las Ks en el texto original de Ioannes Leizarraga, por ejemplo y otros?

–¿Cómo es posible que no le consten  a Gorrochategui esas Ks de la época medieval?

Porque, pongámonos en su lugar: si estoy escribiendo un dictamen y quiero subrayar lo «no esperable» de la presencia de la K en «eskon» de Iruña-Veleia, me bastaba con decir que esa K no está documentada al menos hasta la Edad Media, por ejemplo, con lo que informo que, por lo que se sabe, ese grafito “no puede ser antiguo = del siglo III» ¿Qué necesidad tengo que precisar «sólo entendible desde una norma gráfica vasca contemporánea»?.

–¿Y qué hemos de entender por «contemporánea»? ¿Edad contemporánea = post 1789 revolución francesa? ¿O con el significado de “pintura contemporánea” o “música contemporánea”, es decir, actual, de ahora, moderna, reciente? ¿Joaquin Gorrochategui, con su expresión,  quiere darnos a entender que la K de “eskon” es sólo entendible desde una norma gráfica vasca del «euskara batua», por ejemplo?

Apuntes sobre el sistema verbal vasco

Artículo de investigación
de Mapi Alonso (2015)
Apuntes sobre el sistema verbal vasco. Desde la actualidad hasta las formas y funciones documentadas en los grafitos en euskera de Iruña-Veleia
https://www.academia.edu/10788666/Apuntes_sobre_el_sistema_verbal_vasco._De_la_actualidad_a_las_formas_y_funciones_verbales_documentadas_en_los_grafitos_en_euskera_de_Iru%C3%B1a-Veleia

« En el origen fue el aspecto ». Esta es la frase con la que en este trabajo se resume el « núcleo duro » de las tesis de Lafon sobre el origen del actual sistema verbal vasco perifrástico. Estas tesis, reconstituidas a partir de su obra « Le systeme verbal basque au XVI siècle » y situadas en la problemática más general que plantean sobre la diferenciación y gramaticalización de los determinantes aspectuales, temporales y modales de la acción verbal, sirven de hilo conductor a la hora de abordar alguno de los interrogantes abiertos por la aparición en el yacimiento de Iruña-Veleia (Araba-Alava), entre las piezas escritas en lengua vasca, de un cierto número de formas verbales datadas arqueológicamente entre los siglos II-V ; algunas de las cuales forman parte de trozos de traducción de la oración del padrenuestro ¿Se trata de formas verbales que no guardan relación entre ellas o, po el contrario, dejan ver indicios que apuntan hacía la organización de un sistema? En este segundo caso ¿Permiten situar el momento evolutivo en el que se encontraría? ¿Confirman o contradicen las tesis de Lafon ?

image
pieza 13364
texto: GIIVRII «`ATA´´´ ZVTAN / RIIINV «IIISVS´´ TA / IIGIN BADI ZVR

Y, entre las reflexiones finales, una conclusion : « Pensar en un falsificador moderno, capaz de haber hilado tan fino como para utilizar las formas empleadas en el padrenuestro, al que además de todas las especialidades que hasta ahora se le han adjudicado, haya que añadirle tal dominio de los aspectos evolutivos del sistema verbal en general y del vasco en particular se nos antoja excesivo. Y esta conclusión a la que hemos llegado al final del trabajo, la de su autenticidad, no estaba en nuestro planteamiento inicial que, como en el caso de nuestro trabajo anterior sobre Veleia (2013), no tenían la intención de entrar en el tema de su posible falsificación. Sin embargo a diferencia del trabajo anterior en el que al analizar el texto de la pieza 16635 no encontrábamos la presencia de nada que, teniendo en cuenta el contexto de su producción, resultara “sospechoso”, en esta ocasión, sin embargo, el Traductor de Veleia, al que en la tercera parte hemos adjudicado la traducción del padrenuestro, ha dejado algo que no solamente no resulta sospechoso de modernidad, como habría sido la aparición de una forma de tipo izan bedi utilizada en la actualidad sino que, en nuestra opinión, va más allá al proporcionarnos con la utilización de las formas IZAN BETI y EGIN BEDI-Badi un indicio, en positivo, de su antigüedad.”