Nota editorial. Este artículo corresponde a una tribuna de opinión remitida por su autor. Ama Ata facilita este espacio para el debate documentado sobre la historia y la arqueología. Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor.
Serie «La maldición de Iruña-Veleia»
Entrega 3 de 4
- Entrega 1: RIP EN VEZ DE INRI.
- Entrega 2: ¿NEFERTITI?
- Entrega 3: UN CERDO COMO JÚPITER.
- Entrega 4: CON “JOTA” E “Y GRIEGA”.
“La maldición de Iruña-Veleia”, en ciertos medios de comunicación…(3).
(En relación al artículo aparecido en El Correo el 26 de junio de 2026: «Veleia consolida su valor arqueológico para dejar atrás el escándalo de hace 20 años”, firmado por Ander Carazo).
Tercera entrega:
UN CERDO COMO JÚPITER.
Según los expertos consultados por El Correo, es imposible como motivo iconográfico de los primeros cristianos para burlarse del dios romano Júpiter. (Véanse, en la figura 10, las dos caras de la cerámica esgrafiada a la que hace referencia este comentario).
Una nueva afirmación, gratuita, gruesa y sin filtro. No voy a decir que sea imposible, para no seguir con este juego de espejos, pero creo que es un verdadero desafío encontrar en la literatura científica enunciados de ese tenor, con semejante (y pretendida) seguridad y aplomo.
Rastreando los informes de la Comisión nos detendremos en el de Julio Núñez, quien sostiene que cabría incluir esta representación de un cerdo asaeteado con la cartela de Júpiter, entre el conjunto de otros grafitos veleienses con afrentas a divinidades del panteón clásico. Pero, arguye a continuación, que, en la cultura romana el cerdo no tenía connotaciones peyorativas y sólo podría ser aceptada desde conceptos contemporáneos.
Podríamos contra argumentar señalando que, como es el caso del resto del conjunto de manifestaciones afrentosas a los viejos dioses en los grafitos de Veleia, la ofensa a Júpiter partiría más bien desde una visión judeocristiana, fuertemente influida por el previo judaísmo, donde el cerdo era y es un animal impuro, tanto en la antigüedad como ahora mismo.
Pero, otras posibilidades de interpretación se abren si consideramos todo el conjunto de esta pieza, esgrafiada por ambas caras como se ha dicho y, en cuyo reverso, encontramos la leyenda “fauno Mamers Mamerc(o)”. Aquí nos adentramos en la cultura clásica, más concretamente en la mitología griega pasada por el filtro de la cultura romana, donde tendríamos referencias tanto a la historia de Meleagro como más propiamente a la de Mamerco, recogida por Plutarco. Este personaje, hijo ilegítimo de Marte y Silvia, no cumplió con el debido sacrificio a Ceres, quien, enfadada envió a las tierras del susodicho un temible jabalí. Junto con otros cazadores, Mamerco dio muerte a la bestia, haciendo spoiler digamos que la cosa se complicó y acabó malamente para él. Y vayamos ahora a un curioso detalle en ese antiguo crossover entre historias mitológicas. Es obligado señalar que, en el mito de Meleagro, el jabalí es herido por la flecha de uno de los participantes en la cacería.
Con todo ello proponemos que esta composición pudo tener lugar en un ámbito doméstico, que se debatía entre la cultura clásica (el culto imperial aún se mantuvo vigente hasta la época de Constantino I) y las nuevas predicaciones judeocristianas, en un mundo provincial, como es el caso de Veleia, donde además se daría el plurilingüismo. La persona que grabó esta pieza, bien por su impericia por edad o por falta de conocimientos asentados, mixtificó varias historias y, en su representación de un jabalí recurrió a una imagen conocida y fácil de plasmar. Es de recibo citar, entre otras (Herrera de Pisuerga, Uxama), la tésera de hospitalidad de Viana, conocida popularmente como “la tésera del cerdito”. De hecho, con indisimulada intención denigrante, a esta pieza de Veleia se la ha denominado, jocosamente en los medios, como la del “cerdito Porky”. (Véanse, en las figuras 11, 12 y 13 diferentes representaciones de cerditos en la antigüedad, con el denominador común del esquematismo y/o la infantilización de los rasgos del ánimal. Referencias concretas en pie de foto).
https://www.facebook.com/share/p/1Jebds6i6o/
Labeaga, J.C./Untermann, J. (1993-1994): Las téseras del poblado prerromano de La Custodia, Viana (Navarra). Descripción, epigrafía y lingüística. Trabajos de Arqueología Navarra 11, 45-53.
Rodrigo Alfonso de Logroño
SOS IRUÑA-VELEIA
← Entrega anterior: ¿NEFERTITI? Entrega siguiente: CON “JOTA” E “Y GRIEGA”. →

