Nota editorial. Este artículo corresponde a una tribuna de opinión remitida por su autor. Ama Ata facilita este espacio para el debate documentado sobre la historia y la arqueología. Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor.
Serie «La maldición de Iruña-Veleia»
Entrega 1 de 4
- Entrega 1: RIP EN VEZ DE INRI.
- Entrega 2: ¿NEFERTITI? — próximamente
- Entrega 3: UN CERDO COMO JÚPITER. — próximamente
- Entrega 4: CON “JOTA” E “Y GRIEGA”. — próximamente
“La maldición de Iruña-Veleia”, en ciertos medios de comunicación…(1).
(En relación al artículo aparecido en El Correo el 26 de junio de 2026: «Veleia consolida su valor arqueológico para dejar atrás el escándalo de hace 20 años”, firmado por Ander Carazo.)
A los más veteranos del lugar quizás les haya venido a la cabeza un flash back de aquellas rimas ripiosas, que caracterizaban a los títulos de las series publicadas en aquellos añejos tebeos de la “Escuela Bruguera”: “Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio”, por ejemplo.
Y, no es mala referencia, porque hay mucha tragicomedia en esta historia y mucha argumentación chapucera, aunque no por ello menos eficaz para sus fines.
Llegados a este punto, amable lector o lectora, te agradezco tu atención y curiosidad y, me tomo la confianza de hacerte una advertencia. Si lo tuyo es la versión oficial, si, como Silvio José (del genial Paco Alcázar), tú “eres de primeras marcas” no pierdas el tiempo conmigo, no te sientas aludido ni interpelado, ya tienes una opinión formada y, “con la que está cayendo” hay otros múltiples focos de atención prioritaria. En tu descargo, recuerda que hasta los estudiantes de prestigiosas universidades estadounidenses están pidiendo a sus rectores que no incluyan en sus temarios contenidos que “les inquieten” o que entren en contradicción con sus creencias o ideología, ¿por qué vas a ser tú menos que ellos?
¿Te puede la curiosidad, te gusta mantener una sana actitud crítica ante los relatos oficiales? Se bienvenido, estás en tu casa. En estos tiempos de fugacidad, de scroll infinito, creo que no hay nada más revolucionario que dedicar un tiempo a contrastar ideas, a reflexionar, aunque nos quedemos con más dudas que certezas que antes de empezar. Y es que, por otra parte, a las certezas las carga el diablo y no será la primera ni la última vez que hayan llevado a alguien a la hoguera…
Los sesudos analistas nos recuerdan que si invertimos esfuerzos en intentar argumentar para deshacer un entuerto, sea un bulo, una de tantas fake news o una versión oficial y/o interesada, lo más probable es que sea contraproducente, ya que retroalimentamos el relato y la parroquia a la que se dirigía no va a conmoverse por más datos alternativos que se aporten, puesto que ya “tienen una opinión formada”, inasequible al desaliento, por supuesto. Pero, como dejar caer los brazos no es una opción, vamos con esta sesión que, con permiso de El intermedio, calificaremos como “baño de realidad veleiense”.
Su medio de difusión de cabecera, ese con el que muchos conciudadanos envuelven la barra de pan matutina, se ve periódicamente en la tesitura de hacer partícipe a su público de las bondades de la actual gestión foral en Iruña-Veleia y, como obligado contrapunto, recalcar la superación de los desmanes de la etapa anterior, cuando bajó la dirección de aquel arqueólogo de infausta memoria del que usted me habla, se produjeron aquellos muy denostados hallazgos. Seguramente, como es una cuestión de arqueología (por aquello del estudio del pasado) , el Correo (y la Diputación) llevan superándolo veinte años, lo mismo era hora de pasar página… Pero, oyes, que igual es un problema de comunicación y “la dipu” sólo quiere loas y que le regalen los oídos con lo bien que está haciendo las cosas. El problema es que en la redacción del periódico de referencia debe haber un añejo “post it”, al estilo de aquellos car loteles de “wanted” del far west, que reza algo así como… “recordatorio: en cualquier artículo sobre Veleia denostar la etapa Lurmen (desde el título)”. Bueno, centrémonos tras este interludio de humor y vayamos al grano (confieso que en mi caso esa intención es un verdadero oxímoron, me encantan las ensoñaciones e irme por las ramas, como ya habrán intuido y van a sufrir conmigo).
Cuando El Correo presenta una noticia sobre Iruña-Veleia, suele incluir un contrapunto, recalcando, como les decía, todo lo malo que, según ellos, hubo en el pasado. Como en esta última ocasión, para denostar aquellos controvertidos hallazgos, suele incluir una serie de “consignas”, acompañadas de aparato gráfico, que (llámenme paranoico), me parece que llegan a eclipsar lo que se pretendía originalmente trasladar a la ciudadanía desde la parte institucional.
Esas “consignas” se construyen, a mí entender, como una suerte de “argumentación de autoridad” que justificaría toda la retahíla de decisiones administrativas, políticas y judiciales que se tomaron en su momento en el caso Iruña-Veleia. Curioso que, si todo estaba tan claro, se hizo tan bien y “quedó atado y bien atado” aún se mantenga, como un perpetuo recordatorio, esa pulsión didáctica de explicar y demostrar por qué todos aquellos hallazgos eran falsos. Imaginen ustedes que, cada vez que se produjera una noticia sobre prehistoria provincial, El Correo trajera a colación el fraude de las pinturas de Zubialde. No creo que ni a las instituciones ni a los protagonistas de los nuevos proyectos y descubrimientos les hiciera ninguna gracia esa asociación de ideas y, de hecho, eso ya no pasa. ¿Por qué será que Iruña-Veleia es diferente…?
Que nadie espere mayores sutilezas, esa suerte de “aleluyas”, dignas de los romances de ciego o de cordel funcionan como un tentenublo o aún mejor, como una promesa electoral. Quizás en su enunciado haya una base de ciencia, y parte de verdad, pero el problema de las medias verdades es que son también medias mentiras y, por otra parte, no pasa nada cuando alguien promete en campaña, raramente se cumple cuando se accede al poder…
Veamos pues las “consignas”, a las que titulan: “LAS PIEZAS QUE LEVANTARON LA SOSPECHA” (al leerlo, en mi cabeza, un poco disfuncional, suenan los acordes de la banda sonora de Young Frankenstein de Mel Brooks 🎼🎶😅).
Primera entrega:
- RIP EN VEZ DE INRI.
Atención “que se vienen cositas”: “Los expertos lo califican de herejía” (se refieren obviamente a la representación de un calvario en uno de los grafitos de Veleia, véase figura 1). Sin duda difícil de superar, hemos oído calificaciones del tenor de “burda falsificación”, “fraude”, “falso” y otras lindezas, pero lo de la herejía me ha dejado descolocado.
Simplificación y esquematismo extremos, condicionados por la naturaleza del material y la pericia del grabador, en un diminuto soporte, yuxtaposición de escenas (¿un camino? en la parte inferior con figurillas ¿humanas?).
Por mi parte, carezco de línea directa con los expertos de la congregación para la doctrina de la fe del Vaticano, de los que parece disponer el periódico, y el debate teológico me viene grande. Para quien se interese sobre el particular, Gorrochategui le da un amplio repaso al tema, tan erudito como extemporáneo, pero más allá de eso creo que bien poco tendrá que ver la presunta herejía con la falsedad.
Recordemos que una de las más antiguas representaciones conocidas a día de hoy de un crucificado es el grafito parietal de Alexamenos (figura 2), localizado en el Palatino y datado en el Alto Imperio.
De nuevo, hay que recalcar el propósito y la naturaleza de esta representación, no deja de ser “una pintada” que pretende ser ofensiva. A alguien le estaban haciendo bulling en la escuela (con ese contexto seguro que podemos entenderlo). En consecuencia, aunque es un grafito parietal, sin límite de tamaño, no deja de ser una representación caricaturesca, simple y, seguramente, de rápida ejecución. Si nos desviamos y juzgamos esta imagen desde las pautas del arte público u oficial, estaríamos equivocándonos seriamente, como ha ocurrido en el caso de Iruña-Veleia.
Realmente la cronología de este hallazgo ha sido discutida. Si bien originalmente se ubicaba en el siglo I (fue hallado a mediados del siglo XIX) en la actualidad se prefiere una horquilla más conservadora, entre los siglos II y III. Así, los historiadores datan la creación del grafito entre los años 180 y 250 d.C.. Fue rayado en el yeso de una pared de la Domus Gelotiana o Paedagogium del monte Palatino en Roma, utilizado como internado para pajes imperiales.
El grafito de Alexámenos: una burla que hoy es testimonio histórico de la fe cristiana https://share.google/E0Kdiqtg4fwkq1tJL
Resulta ser que el desconocido autor de aquella imagen tenía muy mala leche y quería burlarse de Alexamenos, que era cristiano. Así que lo representó rezando, con la mano alzada, implorante ante su dios, que es un crucificado con cabeza de burro. Lo que vendría a ser una gruesa blasfemia. Así que, según ese razonamiento para dummies de El Correo, este grafito blasfemo y herético sería también falso. Por cierto, no esperen encontrar este crucial paralelo entre los informes de aquella Comisión asesora de la Diputación, por lo que sea, no les debió parecer oportuno… ni éste ni el de la gema Pereire (figura 3).
Se trata de un entalle con una de las más antiguas representaciones de Cristo crucificado, datado entre los siglos II y III. No se trata de una pieza cristiana, sino de un amuleto mágico, la figura de Cristo está rodeada de complejas inscripciones en griego (redactada con errores gramaticales, por cierto) que invocan nombres protectores, combinados con fórmulas místicas para ahuyentar demonios. Los magos paganos o gnósticos apreciaban el nombre de Jesús por el supuesto «poder» taumatúrgico de sus milagros y de su muerte. ¿Qué opinarán en El Correo de semejante exhibición de paganismo y herejía?
Tampoco aparece en los informes de la Comisión la gema de Constanza (figura 4), una cornalina datada entre el siglo III y mediados del IV. Esta gema que, en este caso sí, se piensa que pudo ser el sello personal de un cristiano adinerado del bajo imperio, lleva grabado a Cristo crucificado, acompañado de los 12 apóstoles.
Hablando de paralelos y de la Comisión, la catedrática Velázquez, experta en latín (con una tesis sobre las pizarras visigodas) mencionaba en su informe el calvario representado en las puertas de la basílica de Santa Sabina (obviado por Gorrochategui), (figura 5).
The Church of Santa Sabina in Rome – Walks in Rome (Est. 2001) https://share.google/q2jmT13Q1Asv5JAL2
Este calvario está datado en el año 432, con una imagen mayestática y formal, pero que no deja de demostrar que en los años finales del imperio romano de occidente ya existía iconografía sobre este tema.
Ninguno de estos dos expertos recogen el impactante calvario, tallado en marfil y conservado en el British Museum (marfiles de la pasión de Maskell, véase figura 6).
Estamos ante uno de los diferentes paneles que conforman una cajita (¿de reliquias?) procedente de Roma, datada en la misma banda cronológica que el anterior, entre el 420-430. Una detallada representación con “acompañantes” bajo la cruz de Cristo: San Juan y la Virgen y el centurión Longinos. Como bonus, en una escena adjunta se plasma a Judas ahorcado de un árbol, a sus pies la bolsa de monedas del pago de su traición, todo increíblemente detallado en una pequeña placa de 7,5 por 10,2 cm.
Un pequeño excursus, en relación a esta última imagen. En lo alto de la cruz se lee en la cartela “REX IVD” (sic), abreviatura de Rex Iudeorum = Rey de los judíos. Según nos recuerda Thomson, esta leyenda está tomada de El evangelio de San Marcos, versión Vulgata, lo que, incomprensiblemente omite Gorrochategui en su artículo “Las armas de la Filología”, a la vez que alude a un supuesto letrero “Jesús rey de los judíos” que no está en ninguno de los cuatro evangelios canónicos. El calvario de Iruña-Veleia y la controversia de la crucifixión temprana https://share.google/uUSJF85hQQhQa8Cys
¿A dónde vamos a parar pues con esta batería de paralelos, muchos “convenientemente” ignorados por la Comisión? A día de hoy vemos que, para época romana hay iconografía sobre la crucifixión de Cristo y luego el calvario, en una horquilla, al menos, entre los siglos II al V. Es una iconografía consolidada? Evidentemente no, la muestra mezcla arte oficial (como las puertas de Santa Sabina) con representaciones del ámbito cotidiano o doméstico y personal. Igualmente lo que conocemos hasta la fecha mezcla cristianismo con paganismo, culto con burla y magia. En ese contexto las representaciones de Veleia, del ámbito privado, encajan sin mayores estridencias ni impostados aspavientos. La pretendida herejía veleiense, si fue tal, palidece ante el grafito de Alexamenos o la gema Pereire.
Y, en el “top ten” del capítulo de la memoria selectiva de El Correo, por lo que sea, se olvidan de mencionar que, durante el juicio de Veleia (en el que estuvieron presentes), hubo un testimonio relevante sobre esta pieza “herética”. Relevante por la cualificación e independencia de las testigos. Dos funcionarias del departamento foral de Restauraciones, que examinaron esta pieza al microscopio, testificaron sobre la supuesta inscripción RIP sobre la cruz de Cristo. Nos consta que la pieza en cuestión tiene unos pocos centímetros cuadrados y los supuestos caracteres unos escasos milímetros de altura. (Recordatorio: la mayor parte de los informes de la Comisión se redactaron a partir de fotos). Para las restauradoras, simplemente no habría tal letrero, sino tres rayas y unos pequeños desconchados. La pareidolia y la capacidad humana de identificar patrones conocidos (incluso donde no los hay) harían el resto.
Un nuevo recordatorio de que, en el ardor de justificar la supuesta falsedad se tomaron atajos muy poco éticos y nada científicos que, además, se perpetúan congelados en el tiempo, sirviendo de justificación de las decisiones tomadas.
Rodrigo Alfonso de Logroño
SOS IRUÑA-VELEIA
Entrega siguiente: ¿NEFERTITI? — próximamente

