10 octubre 2021

El segundo informe de Madariaga y la importancia de los controles en ciencia

Todos los científicos sabemos que la inclusión de controles adecuados en un experimento o análisis es imprescindible para que el experimento o análisis tenga validez. Todos... menos el geólogo José Vicente Navarro, del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), que en sus análisis como perito para el juicio contra Eliseo Gil por los hallazgos de Iruña-Veleia no incluyó ningún grafito de control (lo cual hace dudar de su condición de científico). Navarro, en su informe [1], solo hace alusión a una “pieza de referencia” seleccionada después (!) de realizar los análisis, lo cual es una aberración desde el punto de vista científico: los controles se deben seleccionar siempre antes de hacer los análisis, porque si no, no son controles. Sin embargo, a pesar de que el uso de controles es fundamental en ciencia, lo cual también es conocido por cualquier lego que posea algo de cultura o educación superior, la jueza del juzgado de lo penal nº 1 de Vitoria dio por bueno el informe de Navarro, el único de los cuatro sobre análisis físicos entregados al juzgado que consideró falsos los grafitos de Iruña-Veleia y que fue el que determinó la condena de Eliseo Gil. Es muy sorprendente que la jueza diera por bueno el informe de Navarro sin controles, no solo por su nivel de cultura, educación y experiencia judicial con peritajes científicos, sino porque para el mismo juicio se presentó otro informe sobre análisis físicos en el que sí se incluyeron controles: el 2º informe del químico Juan Manuel Madariaga, Catedrático de Química Analítica de la Universidad del País Vasco [2]. Y fue precisamente el uso de controles por parte de Madariaga lo que determinó la interpretación de sus resultados por parte de la jueza: no concluyente. Esto es lo que dice en la sentencia sobre el 2º informe de Madariaga [3]: