12 abril 2019

Pizarra del Barrado: castellano de época visígoda


Copia de la pizarra visígoda de Barrado (Cáceres). 

Como el modulo de comentarios no funciona tenemos que improvisar un poco.
Comentario de Miguel

Este post se escribe a raíz del comentario de Miguel en el post "El origen de las lenguas romances, la (relativa) estabilidad de la lengua vasca y los grafitos de Iruña-Veleia" sobre una opinión de Isabel Velazquez en un artículo de El País del 9/4/2019.


En dicho artículo se trata una inscripción conocida como la Pizarra del Barrado, que resulta ser una

09 abril 2019

La historia de Susana

Alguién me envío, después de leer el libro de Juan Martin Elexpuru, ¿Qué está pasando con Iruña-Veleia?, una referencia a la Historia de Susana incluída en la versión griega y católica del Libro de Daniel en el Viejo Testamento. Creo que efectivamente es un interesante simil.

Daniel Capítulo 13: Historia de Susana
https://www.vidaalterna.com/paz/daniel_capitulo_13_historia_de_susana.htm


01 Había en Babilonia un hombre llamado Joaquín.
02 El se había casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquías, que era muy hermosa y temía a Dios,
03 porque sus padres eran justos y habían instruido a su hija según la Ley de Moisés.
04 Joaquín era muy rico y tenía un jardín contiguo a su casa. Muchos judíos iban a visitarlo, porque era el más estimado de todos.
05 Aquel año, se había elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Señor: «La iniquidad salió en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenían por guías del pueblo».
06 Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaquín y todos los que tenían algún pleito acudían a ellos.
07 Hacia el mediodía, cuanto todos ya se habían retirado, Susana iba a pasearse por el jardín con su esposo.
08 Los dos ancianos, que la veían todos los días entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla.
09 Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios.
10 Los dos ardían de pasión por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento,
11 porque sentían vergüenza de confesar el deseo que tenían de acostarse con ella,
12 y se las ingeniaban para verla todos los días.
13 Un día, después de decirse el uno al otro: «Volvamos a casa, es la hora de almorzar», se separaron y se fueron cada uno por su lado,
14 pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicación, ambos confesaron su pasión y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana.
15 Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasión favorable, Susana entró como en los días anteriores, acompañada solamente por dos jóvenes servidoras, y como hacía calor, quiso bañarse en el jardín.
16 Allí no había nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho.